sábado, 26 de noviembre de 2011

El sistema circulatorio

Con este vídeo explicativo vamos a conocer, por medio de animaciones e imágenes reales, todo lo relacionado con el mecanismo que tiene nuestro organismo para abastecer de oxígeno y nutrientes a todas sus células y eliminar los productos de desecho: el aparato circulatorio.

  
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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Estar en forma física eleva la inteligencia

  • Los jóvenes con buena resistencia cardiorrespiratoria mejoran su capacidad cognitiva.
  • El deporte eleva el pensamiento lógico y la comprensión verbal.
  • La asociación entre estar en forma y mejores habilidades cognitivas también se da en niños.
Media Maratón de León. (Foto: LAFOTOTEKA)

Si todavía queda algún incrédulo que piense que los beneficios físicos que aporta el deporte no son para tanto, tal vez se decida a practicarlo sólo para ser 'el más listo de la clase'. Científicos suecos, liderados por María Alberg, del Instituto de Neurociencias y Fisiología, han llevado a cabo un estudio que constata por primera vez que los jóvenes con buena forma física puntúan más alto en los test de inteligencia.
"La habilidad del cerebro para minimizar los efectos de las lesiones a través de cambios estructurales o funcionales se llama plasticidad cerebral. El ejercicio físico y por extensión la resistencia cardiorrespiratoria es un factor que afecta de forma importante a dicha plasticidad", recuerda Michael Nilsson, uno de los autores del trabajo que ha visto la luz en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
De hecho, y tal como relata este especialista, los ensayos llevados a cabo con "roedores han constatado que el ejercicio físico mejora la memoria y la cognición. Nuestro trabajo es el primero con jóvenes que revela una asociación positiva entre la resistencia cardiorrespiratoria y la mejora de las habilidades cognitivas en una muestra larga de varones".
Un total de 1.221.727 suecos nacidos entre 1950 y 1976 que se alistaron al servicio militar han participado en la investigación. En todos ellos se evaluó su resistencia cardiorrespiratoria y su fuerza muscular a los 15 años, mientras cursaban los estudios, así como a los 18, en el momento de iniciar el servicio militar. Todos realizaron, asimismo, una serie de test de inteligencia: global, lógica, verbal, vioespacial y técnica.

Pensamiento lógico y comprensión verbal.

Los datos muestran claramente que aquéllos con mejor forma física fueron los que puntuaron más alto en los tests de inteligencia, sobre todo en los de pensamiento lógico y comprensión verbal. "Estar en forma significa que también tienes un buen corazón y mejor capacidad pulmonar y que el cerebro recibe oxígeno suficiente. Esto puede ser una de las razones por las que puede existir una clara relación entre ejercicio y aptitud, pero una mayor inteligencia no se relaciona con la fuerza muscular", aclara el doctor Nilsson.
Otro hallazgo interesante es que "mejorar la actividad física entre los 15 y los 18 años eleva las habilidades cognitivas cuando se alcanza la mayoría de edad", agrega.
Estudios llevados a cabo "con niños han demostrado que el ejercicio aeróbico vigoroso mejora la cognición algo que no logra la actividad física moderada, lo que también confirma una asociación entre deporte y mejora de la inteligencia", reza el trabajo.
Durante la investigación, los autores indagaron además si la resistencia cardiorrespiratoria durante la juventud influía en el estatus socioeconómico posterior y en el nivel educativo. Y, de nuevo, la práctica de deporte demostró aportar beneficios en ambos campos. De hecho, los que estaban en mejor forma tenían niveles más elevados de estudios y trabajos mejor remunerados que los no aficionados al deporte.
Para que variables, como la genética, que puede determinar la inteligencia, no influyeran en los resultados de la investigación, los autores compararon los datos obtenidos de los participantes con los de sus hermanos incluidos en el ensayo. Al parecer, la relación entre ejercicio y mejor coeficiente intelectual se produce al margen de la herencia.
"La educación física es un tema que ocupa un lugar importante en las escuelas, y es una necesidad absoluta si queremos hacerlo bien en matemáticas y en otras asignaturas teóricas", recuerda Michael Nilsson.

Fuente: elmundo.es

viernes, 11 de noviembre de 2011

Las enfermedades cardiovasculares afectan más a las mujeres.

Especialistas de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) han advertido, durante la celebración del Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares SEC 2011, que las enfermedades cardiovasculares (ECV) causan la muerte a un 8% más de mujeres que de hombres en nuestro país y que son, de hecho, la principal causa de muerte de las mujeres españolas.
 Imagen: consumer.es

Según datos publicados por el del Instituto Nacional de Estadística (INE) en julio de este año, 65.048 mujeres fallecieron en 2009 a consecuencia de enfermedades cardiovasculares, lo que supuso un 7,66% más que las muertes de varones por la misma causa.
Los expertos explican que este tipo de patologías tienen una incidencia, evolución y pronóstico diferentes dependiendo del sexo de los afectados, y que es fundamental tener en cuenta estas diferencias para diagnosticar y tratar al paciente correctamente.
En el caso de las mujeres, la menopausia es un factor de riesgo añadido, que aumenta las posibilidades de sufrir un trastorno cardiovascular si además coincide con otras afecciones como la hipertensión, la diabetes, la hipercolesterolemia, o diversos trastornos del metabolismo. Algunos estudios han observado además que incluso presentando los mismos síntomas, solo el 15% de las mujeres están controladas adecuadamente, mientras que sí lo están el 56% de los varones.
La mayoría de los estudios y ensayos clínicos sobre enfermedades cardiovasculares han reclutado a varones de forma mayoritaria, y esto ha dificultado el conocimiento de la incidencia y características de estas patologías cuando se trata de pacientes femeninas. Por este motivo, la SEC ha impulsado un nuevo estudio, el SIRENA, que se iniciará en noviembre con la participación de 720 mujeres, y que pretende estudiar la cardiopatía isquémica estable en la población femenina europea, comprobar la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular en las mujeres, e investigar sobre la forma de diagnosticar y tratar estas patologías cuando se trata de pacientes del sexo femenino.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Los beneficios del ejercicio físico duran más de lo que se pensaba.

El cuerpo sigue quemando calorías incluso después de terminar la actividad.
Las personas físicamente activas queman calorías con más eficiencia que las sedentarias, según concluyó una investigación del hospital General de Massachusetts (EE.UU.), que analizó cómo la actividad física altera el metabolismo del cuerpo humano. Es decir, no sólo queman más calorías mientras practican actividad física, sino también después, a lo largo de todo el día, una vez dejaron de hacer ejercicio.
Los investigadores calculan que, de todas las calorías que se gastan gracias a la actividad física, aproximadamente la mitad se queman mientras se practica ejercicio, y la otra mitad mientras se está en reposo. “Es como seguir haciendo ejercicio después del ejercicio”, explica Antonio Zorzano, biólogo del Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona.
Los beneficios de la actividad física no se limitan a los minutos en que se está practicando la actividad. Los atletas tienen comprobado, por ejemplo, que el bienestar psicológico que se obtiene al correr se mantiene durante varias horas e incluso días. El beneficio cardiovascular puede prolongarse durante semanas o meses. Y los efectos sobre la salud ósea, por años.
En el caso del metabolismo, del que depende la eficiencia con que el cuerpo quema calorías, cuanto más trabaja un músculo, más mitocondrias se forman en sus células. A las mitocondrias se las llama las centrales energéticas de las células, porque producen la energía que las células necesitan. Tener más permite a los músculos producir más energía consumiendo más calorías. “Así es más fácil consumir grasas durante el ejercicio”, explica Zorzano.
En el nuevo estudio, publicado en la revista Science Translational Medicine, se analizaron más de 200 moléculas en la sangre de un grupo de voluntarios antes, durante y después de practicar un ejercicio intenso. Los resultados muestran que, cuando se practica ejercicio, aumenta la capacidad del organismo de quemar grasas y azúcares. Y se descubrió que una sustancia que mejora la secreción de insulina y el control del nivel de azúcar en la sangre, la niacinamida, aumenta con la actividad física, lo que ayuda a explicar por qué practicar deporte es especialmente recomendable para personas diabéticas. “La actividad física –sostiene Zorzano– es la mejor píldora que hay para prevenir y tratar la obesidad y la diabetes”.
En el estudio de Massachusetts, los investigadores se sorprendieron al ver que diez minutos de actividad física intensa son suficientes para que los efectos sobre el metabolismo se mantengan una hora más tarde. “La duración de estos efectos superó lo que la mayoría de las personas esperaba”, declaró Robert Gerszten, director de la investigación. Además, se confirmó que las personas que están más en forma son las que queman calorías con más eficiencia. En ellas, la capacidad de quemar grasas aumenta un 98% cuando practican ejercicio, mientras que entre las sedentarias sólo aumenta un 48%. Es decir, para una misma actividad, una persona activa quema más calorías que una persona sedentaria, aunque la persona sedentaria tenga la impresión de estar realizando un esfuerzo mayor. De ahí la gran paradoja: descansar demasiado cansa, mientras que estar activo ayuda a no cansarse.

Fuente: IntraMed.net

martes, 8 de noviembre de 2011

El ejercicio podría ayudar a superar el "gen de la obesidad"

Las personas genéticamente predispuestas a la obesidad pueden reducir las probabilidades de acumular peso si se mantienen físicamente activas, sugiere un estudio reciente.

Imagen: baja-de-peso.com


Un gran grupo internacional de investigadores halló que el gen conocido como gen "asociado con la masa grasa y la obesidad" (FTO, por su sigla en inglés), que se sabe aumenta el riesgo de obesidad, tiene un efecto 27 por ciento menos potente sobre los adultos físicamente activos, en comparación con los sedentarios. La conclusión proviene de un metaanálisis de 45 estudios previos que analizaban datos de más de 218,000 participantes.
"Creo que es importante resaltar que no hay que correr la maratón ni apuntarse en el gimnasio. Tan solo sacar al perro, ir al trabajo en bicicleta, subir por las escaleras... alrededor de una hora (de actividad) al día, cinco veces por semana, logrará el efecto que observamos en el estudio", aseguró la autora del estudio Ruth Loos, líder de grupo del Programa de Etiología Genética de la Obesidad del Hospital de Addenbrooke en Cambridge, Inglaterra. "Esperamos que estudios como el nuestro convenzan a las personas de que incluso cuando son genéticamente susceptibles, un estilo de vida saludable ayuda a prevenir el aumento de peso".
El estudio aparece en la edición en línea del 1 de noviembre de la revista PLoS Medicine.
Dos tercios de los estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, así como casi una quinta parte de los niños de hasta 19 años de edad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Se sabe que la obesidad aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca, diabetes, accidente cerebrovascular y ciertas formas de cáncer.
Loos señaló que investigaciones anteriores de su equipo sobre 20,000 adultos también habían mostrado que la actividad física reducía el efecto del gen FTO sobre el riesgo de la obesidad, pero que estudios posteriores no siempre habían llevado a resultados coherentes.
"Lo que nos sorprendió fue que el efecto (del ejercicio) era más pronunciado en los norteamericanos que en los europeos", comentó. "Especulamos que podría deberse al hecho de que los europeos son 'generalmente' menos obesos y más físicamente activos que los norteamericanos, y que hay un rango más amplio de IMC [índice de masa corporal] y actividad física entre los norteamericanos, de forma que el efecto puede ser mayor".
Algunas de las personas predispuestas al sobrepeso podrían sentir que hay poco motivo para resistirse a la fuerza de la naturaleza, señaló Loos. Añadió que, de hecho, un estudio reciente sobre los efectos de las pruebas genéticas mostró que cuando a las personas se les informaba que tenían una susceptibilidad genética a la obesidad mayor que el promedio, éstas aumentaban su ingesta dietética de grasa en los tres meses posteriores, lo que sugiere que la información genética podría haberles provocado una sensación de falta de control.
Pero ese fatalismo no está justificado, señaló, aunque se necesita más investigación para comprender el impacto de los genes y el ambiente sobre el peso.
El Dr. Robert Berkowitz, director médico principal del Programa del Peso y los Trastornos Alimentarios de la Universidad de Pensilvania, señaló que la epidemia estadounidense de obesidad de las últimas tres décadas no ha resultado de cambios en los genes, sino de cambios en los hábitos.
"Es bueno ver que la actividad física realmente puede ayudar a pesar de que las personas tengan un gen (de la obesidad)", añadió Berkowitz. "Realmente se trata de una interacción entre genes y ambiente. La mayoría tenemos trabajos sedentarios, así que no somos tan activos como hace treinta o cuarenta años. Creo que todo esto dificulta que una persona se enfrente a un problema de peso".

Fuente: MedlinePlus