lunes, 18 de agosto de 2014

La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer.

Lo confirmó el mayor estudio sobre el tema realizado hasta hoy. Por cada aumento de entre 13 y 16 kilos crece de 9 a 62% la probabilidad de sufrir la enfermedad.
Imagen: bbc.com

Hace más de una década que la medicina empezó a mirar con atención la relación entre la obesidad y el cáncer. Y se sabe que tener unos kilos de más es un factor de riesgo importante. Pero ahora un grupo de expertos de la Escuela de Medicina Tropical e Higiene de Londres realizó un estudio inédito –el mayor hasta hoy por su extensión y tamaño– que demostró que la obesidad y el sobrepeso aumentan el riesgo de padecer diez de los cánceres más comunes.

La investigación, que se publicó en la prestigiosa revista científica The Lancet, se extendió siete años y medio y abarcó a 5,2 millones de británicos mayores de 16 años. Permitió calcular, entre otras cosas, que el sobrepeso entre los adultos contribuye anualmente en más de 12 mil casos de la enfermedad en el Reino Unido. Y si siguen aumentando habrá otros 3.700 casos diagnosticados cada año.

Los especialistas calcularon que por cada aumento de peso de entre 13 y 16 kilos aumenta el riesgo de padecer seis tipos distintos de cáncer. La propensión a padecer cáncer de útero sube 62 por ciento; el de vesícula, 31 por ciento; el de hígado, 25 por ciento; el de cérvix, 10 por ciento; el de tiroides, 9 por ciento; y, finalmente, el riesgo de padecer leucemia aumenta también un 9 por ciento.

Además, las personas con un mayor índice de masa corporal –la relación entre el peso y la altura– tienen más riesgos de desarrollar cáncer de hígado (19 por ciento más), de colon (10 por ciento), de ovarios (9 por ciento), y de mama en la post-menopausia (5 por ciento). Un índice de masa corporal superior a 30 es considerado como una señal de obesidad en los adultos; quienes tienen entre 25 y 30 padecen sobrepeso.

Krishnan Bhaskaran, un graduado de la Universidad de Sheffield y especialista en estadísticas epidemiológicas que lideró el equipo que realizó el estudio, explicó que hay muchas variaciones en los efectos que tiene la masa corporal en los distintos tipos de cáncer. “Por ejemplo, el riesgo de sufrir cáncer de útero aumenta sustancialmente con un mayor índice de masa corporal, mientras que para otros tipos de la enfermedad se registró un aumento más modesto en los riesgos, o en algunos casos ningún efecto”. Y agregó: “Esta variación nos dice que el índice de masa corporal debe afectar el riesgo de padecer cáncer a través de un número de diferentes procesos, dependiendo del tipo que se padezca”.

En declaraciones al canal de televisión británico BBC, Tom Stansfeld, integrante de la organización benéfica para la lucha contra esa enfermedad Cancer Research UK, opinó que aunque la relación entre el cáncer y obesidad “es compleja”, está claro que los kilos de más “incrementan el riesgo de desarrollar ciertos tipos de la enfermedad”. Además, recomendó “mantener un peso saludable” porque “reduce el riesgo”, y dijo que “la mejor manera de lograrlo es con una dieta sana y balanceada y haciendo ejercicio de forma regular”.

De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial y en 2012 se le atribuyeron 8,2 millones de decesos. La entidad mundial concluyó que los tipos de cáncer que causan un mayor número anual de muertes son los de pulmón, hígado, estómago, colon y mama. El 70 por ciento de las muertes registradas en los últimos años se produjeron en Africa, Asia, América Central y América del Sur, y advirtió que los casos anuales aumentarán de 14 millones en 2012 a 22 millones en las próximas dos décadas.

La obesidad, en tanto, también es un problema que crece y preocupa: se calcula que casi un tercio de la población mundial tiene sobrepeso o es obesa.

Fuente: clarin.com 
Artículo original: thelancet.com

miércoles, 16 de julio de 2014

En los esguinces, mejor aplicar frío a intervalos.

El viejo remedio del frío es eficaz para aliviar el dolor de los esguinces, pero hay que saber cómo aplicarlo. Según un estudio, aplicar hielo sobre el tobillo de modo intermitente es más eficaz que mantener el frío durante un periodo prolongado.
 Imagen: www.bodyfoundation.co.uk

"Parece que las aplicaciones intermitentes pueden aumentar el efecto terapéutico del hielo tras una lesión aguda en los tejidos blandos, pero los beneficios se limitan al alivio del dolor en las etapas iniciales de la rehabilitación", concluyen los autores de este trabajo, publicado en el último número del 'British Journal of Sports Medicine'.

Aunque es muy frecuente utilizar frío para lesiones en los tejidos blandos (contusiones, esguinces, distensiones), lo cierto es que las evidencias científicas sobre su eficacia eran más bien escasas. De hecho, "ningún estudio ha comparado rigurosamente la eficacia de dos diferentes modos de aplicar el hielo; no hay evidencias que indiquen cuál es el modo, duración y frecuencia óptimos de aplicación", comentan los autores del trabajo, que se propusieron realizar esta evaluación en 90 voluntarios (deportistas y no deportistas) que habían sufrido un esguince.

Los pacientes que durante las 72 horas posteriores al esguince aplicaban hielo en el tobillo de modo intermitente (10 minutos de frío, 10 de 'descanso' y otros 10 de hielo cada dos horas, como mínimo) experimentaban menos dolor que el tratamiento convencional (aplicar hielo durante 20 minutos seguidos, también con unos intervalos mínimos de dos horas). "La aplicación intermitente de crioterapia en un esguince de tobillo leve o moderado reduce significativamente el nivel de dolor durante el movimiento una semana después de la lesión", resumen los autores.

"Este es un interesante estudio que responde a un problema con el que se encontrará todo profesional implicado en la medicina deportiva", señala el comentario que acompaña a este trabajo. "Algunos pacientes pueden encontrar el hielo un poco incómodo y pueden desear retirarlo durante breves periodos de tiempo. ¿Puede ser contraproducente? No. Y este ensayo nos dice además que la crioterapia es segura", agrega.

Explicación.
Por el contrario, el trabajo no ha visto que el hielo a intervalos sea más beneficioso que la otra estrategia ni en cuanto a los niveles de movilidad ni para la hinchazón ni para los efectos a largo plazo de la lesión.
En cuanto a su acción analgésica, los autores creen que "como las aplicaciones intermitentes de 10 minutos mantienen los tejidos en niveles óptimos de 10 a 15 grados centígrados durante más tiempo que los tratamientos estándar de 20 minutos, los sujetos que utilizan este protocolo reducirían el metabolismo [espasmos musculares y conducción nerviosa] a niveles óptimos durante más tiempo. Esto puede haber reducido el grado de lesión celular secundaria, minimizando de este modo la magnitud de la respuesta inflamatoria".
Asimismo, "al proporcionar un enfriamiento óptimo, las aplicaciones intermitentes de hielo proporcionan una analgesia a corto plazo más eficiente. Aunque esto no influiría directamente en el dolor de tobillo, puede haber permitido mover antes la articulación, lo que ayuda a la curación", comentan.

Fuente: elmundo.es

sábado, 21 de junio de 2014

Ejercicios desaconsejados y sus alternativas.

En este vídeo, los compañeros de Ull Esportiu nos enseñan algunos de los ejercicios desaconsejados para las articulaciones que pueden ocasionar lesiones. También proponen ejercicios alternativos y saludables que se pueden realizar para alcanzar el mismo objetivo.


 
El hombro es una de las articulaciones que tienen más tendencia a lesionarse debido a su gran movilidad. Con este vídeo de Calisthenicmovement podemos aprender 7 ejercicios que pueden provocar lesiones en el hombro y que, por lo tanto, deberíamos evitar.
 
 En este vídeo se pueden aprender las maneras correctas e incorrectas de levantar un objeto desde el suelo.


jueves, 8 de mayo de 2014

Entrenamiento en suspensión.

El entrenamiento en suspensión es una forma novedosa de ejercicio físico para mejorar la fuerza con el peso del propio cuerpo. Su característica diferenciadora con respecto al método de autocargas es que algunos de los ejercicios, como las flexo-extensiones con los brazos, presentan inestabilidad debido al apoyo sobre las cintas, lo cual implica una mayor coordinación intermuscular. También es un buen sistema para fortalecer los músculos que realizan la tracción con los brazos y que son difíciles de trabajar en las clases de Educación Física.

En el siguiente vídeo, los compañeros de ullesportiu nos muestran como elaborar un sistema de entrenamiento en suspensión casero.


Aquí podemos aprender 24 ejercicios para trabajar diferentes partes del cuerpo.
 
 24 Ejercicios con Flying (entrenamiento en suspensión) FIDIAS. (FIDIAS entrenamiento funcional, 18/10/20). https://www.youtube.com/watch?v=6QEZ_H8a38w. Licencia estandar de YouTube.

domingo, 6 de abril de 2014

En Europa, el norte hace deporte y el sur lo ve por la tele.

El Eurobarómetro sitúa a los escandinavos como los más activos y a los españoles entre los menos. Unas infraestructuras más favorables y la tradición atlética explican las diferencias.

Fuente: Eurobarómetro / EL PAÍS

Hay muchas facetas que distinguen a suecos, finlandeses o daneses de los españoles. Por ejemplo, el ejercicio que practican. O, mejor, el que no practican. En Suecia, la tasa de personas que no hace nunca deporte es minoritaria: solo alcanza el 9%. En Finlandia, es del 15%, y en Dinamarca, del 14%. En España la cifra es de 44%: casi uno de cada dos ciudadanos no hace ningún tipo de deporte. Los últimos datos del Eurobarómetro sobre actividad física elaborado por la Comisión Europea dibujan un continente dividido: mientras los países del norte son físicamente más activos, a los del sur y el este les cuesta más estirar los músculos.

Los datos de España no son buenos, pero tampoco son los peores. El 60% de los rumanos o de los italianos nunca hace ejercicio. Tampoco el 64% de polacos, el 75% de los malteses o el 78% de los búlgaros. La media europea muestra que el 42% no se calza nunca las zapatillas de deporte (37% de hombres, 47% de mujeres).

Pero el que España no esté al final de la cola no quiere decir que no haya motivos para preocuparse por la falta de hábitos deportivos. Lo alertó ayer la comisaria de Deportes de la Unión, Androulla Vassilou, quien señaló que, en términos generales, los resultados del estudio —una encuesta a 28.000 ciudadanos— “confirman la necesidad de tomar medidas para animar a más personas a integrar la actividad física como parte de su vida. Esto es crucial, no solo en términos de salud individual, bienestar e integración, sino por los costes económicos resultantes de la falta de actividad”.

La inquietud por los efectos del sedentarismo está muy extendida entre la comunidad médica. La inactividad física es el cuarto factor de riesgo de la mortalidad mundial (se atribuyen a esta causa el 6% de las muertes registradas en el mundo), según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es responsable de entre un 21% y 25% de los cánceres de mama y colon, el 27% de casos de diabetes y se vincula al 30% de la cardiopatía isquémica.

Fuente y artículo completo: elpais.com