miércoles, 25 de mayo de 2016

¡A bailar merengue!

El merengue es un baile latino originario de la República Dominicana con un ritmo muy alegre. Algunas de las ventajas de aprender este baile son que el paso básico es muy fácil de realizar, es como ir dando pasos cortos meneando la cadera, y se pueden aprender figuras y movimientos con los brazos muy chulos en poco tiempo. Es un excelente medio de socialización entre chicos y chicas y además se puede poner en práctica con diferentes tipos de música latina.

Para que os hagáis una idea, en este vídeo podéis ver un ejemplo de cómo bailan merengue un par de profesores expertos.


Aquí os dejo algunos vídeos con pasos básicos que aprenderemos también en clase. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Sistemas metabólicos para la obtención de energía y adaptaciones al entrenamiento.

¿De dónde sale la energía que utilizamos para movernos? ¿Por qué si corro lentamente puedo aguantar mucho tiempo y si hago un sprint me canso enseguida? En este vídeo se explica de forma sencilla las diferentes formas que tiene el cuerpo para obtener la energía necesaria para su movimiento.


Miguel Franco (21/5/2016). Sistemas metabólicos de obtención de energía. https://www.youtube.com/watch?v=9YaWvv7vMJw

En el siguiente vídeo se muestran de forma amena algunas de las adaptaciones al entrenamiento que se pueden producir en nuestro organismo.

Nutrición Ula (24/5/2015). Adaptaciones al ejercicio. https://www.youtube.com/watch?v=1o0iDCkCYuE



sábado, 9 de abril de 2016

Descubren cómo el ejercicio protege contra el cáncer.

El ejercicio físico aumenta los niveles de adrenalina, una hormona que estimula la producción de ‘natural killer’, un tipo de linfocito del sistema inmune capaz de destruir células cancerígenas y reducir los tumores.

Evidencias científicas demuestran que la práctica regular de ejercicio físico disminuye el riesgo de desarrollar cáncer, y que los pacientes con esta enfermedad tienen menos probabilidades de sufrir una recidiva si realizan programas de actividad física como parte de su tratamiento, sin embargo, no se conocía con exactitud cómo influía la actividad física para que se produjeran estos beneficios antitumorales.

Por ello, un equipo de científicos dirigido por Pernille Hojman en el Hospital Universitario de Copenhague (Dinamarca), ha realizado un estudio cuyos resultados –publicados en Cell Metabolism– apuntan a la adrenalina o epinefrina, una hormona cuyos niveles en sangre aumentan durante la práctica de ejercicio físico, como responsable de esta acción anticáncer, ya que estimula la producción de natural killer (células asesinas naturales) un tipo de linfocito del sistema inmune con la capacidad de destruir células cancerígenas.

Para comprobar los beneficios del ejercicio físico, los investigadores utilizaron ratones de laboratorio, a los que dividieron en dos grupos, proporcionando solo a uno de los grupos unas ruedas con las que podían ejercitarse cuanto quisieran. Indujeron entonces a los animales tres tipos de cáncer (de hígado, de pulmón y melanoma) mediante la administración de la sustancia diethylnitrosamine (que causa cáncer de hígado), o células malignas, para comprobar el impacto de la actividad física en la evolución de los tumores.

El tamaño de los tumores de los ratones que desarrollaron melanoma y tuvieron acceso a la rueda era un 61% menor al cabo de seis semanas en comparación con los de aquellos que se mantuvieron sedentarios. Una reducción de tamaño similar (58%) se observó en los ratones que habían desarrollado tumores de pulmón y hacían ejercicio, mientras que solo el 31% del grupo al que se inyectó diethylnitrosamine y era activo desarrolló tumores, en comparación con el 75% de los que pertenecían al grupo que no disponía de rueda para ejercitarse.

Los científicos analizaron muestras de los tumores inducidos y descubrieron que los procedentes de ratones activos contenían más células inmunitarias que los de los sedentarios. En concreto, los primeros presentaban el doble de células T, que eliminan del organismo las células dañinas, defectuosas o infectadas con virus, y tenían además cinco veces más células asesinas naturales.

El equipo de Hojman repitió el experimento en ratones a los que se les habían suprimido las células T, y nuevamente los animales que se ejercitaban con la rueda presentaron los tumores más pequeños, lo que sugiere que son la células asesinas naturales y no las células T, las que provocan este efecto. Para corroborarlo, los investigadores eliminaron entonces las células asesinas del organismo de los ratones, dejando intacto el resto del sistema inmune, y observaron que los tumores alcanzaban el mismo tamaño tanto en los que tenían la rueda, como en los que no.

Con el objetivo de determinar el papel que desempeñaba la adrenalina o epinefrina (cuya producción se estimula al hacer ejercicio) en la protección frente al cáncer, se llevó a cabo otro experimento en el que inyectaron epinefrina o un placebo a ratones a los que se había inducido un cáncer, y la hormona permitió que el tamaño de los tumores de los animales inactivos que habían recibido epinefrina se redujese un 61%.

Los investigadores concluyeron que la molécula interleukina-6, que también aumenta durante el ejercicio, y ayuda a que las células inmunes se introduzcan en los tumores, estaba involucrada en los resultados obtenidos, por lo que probaron a inyectar a los ratones sedentarios epinefrina e interleukina-6, comprobando que el sistema inmune de los animales atacaba los tumores de forma tan eficaz como en el caso de los ratones que se ejercitaban regularmente con las ruedas.

Estos hallazgos sugieren que la epinefrina y la interleukina-6 podrían emplearse como fármacos antitumorales y aunque, como ha matizado Hojman, esto no significa que puedan sustituir a la saludable práctica de ejercicio, sí podrían beneficiar a pacientes demasiado ancianos o enfermos para realizar actividad física.


sábado, 5 de marzo de 2016

Los adolescentes con mala forma física podrían enfrentarse a un riesgo posterior de hipertensión.

Incluso los niños delgados están en riesgo, señala un estudio, enfatizando la importancia del ejercicio.
Imagen: http://www.soymaratonista.com


Los adolescentes que tienen sobrepeso o unos niveles bajos de aptitud física se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar hipertensión en la mediana edad, encuentra un nuevo estudio de gran tamaño. 

Las personas que tenían sobrepeso y estaban fuera de forma en la adolescencia presentaban el riesgo más alto, reportaron los investigadores en la edición del 19 de enero de la revista JAMA Internal Medicine.

Pero incluso los adolescentes delgados estaban en riesgo de sufrir problemas en el futuro con la presión arterial si sus niveles de aptitud física eran bajos. Y la hipertensión es grave, ya que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, enfermedad cardiaca, enfermedad renal y muerte prematura, anotaron los investigadores. 

Los expertos afirman que los hallazgos, que se basan en más de 1.5 millones de hombres suecos a quienes se siguió durante 26 años, resaltan unos cuantos puntos importantes. Uno es que la actividad física importa, independientemente del peso.

Y eso va más allá de la presión arterial, dijo el Dr. Carl "Chip" Lavie, director médico de rehabilitación y prevención cardiacas del Centro Médico Ochsner, en Nueva Orleáns. "Sabemos por muchos estudios, incluso los que mis colegas y yo hemos publicado, que para la supervivencia a los eventos cardiovasculares mayores y en términos generales, la aptitud física es incluso más importante que el hecho de estar gordo para predecir el riesgo de una persona", dijo Lavie, coautor de un editorial publicado junto al estudio.

El Dr. Casey Crump, investigador líder del trabajo, se mostró de acuerdo en que la aptitud física es importante para todo el mundo, y que la delgadez no equivale a una buena salud. "Una buena aptitud aeróbica tiene beneficios importantes, aunque se tenga un IMC normal", dijo Crump, profesor asociado de medicina del Centro Médico de la Universidad de Stanford en Stanford, California. Dijo que lo mismo sucede con las personas que tienen un IMC (una medida del peso en relación con la estatura) alto. Incluso aunque la gente no baje tanto de peso como quisiera con el ejercicio, de cualquier forma está haciendo algo positivo para su salud, afirmó Crump.

Aún así, añadió, en este estudio el peso a los 18 años de edad fue un predictor más potente de la hipertensión que los niveles de aptitud física. Así que idealmente, dijo Crump, los adultos jóvenes deben tener una buena aptitud física, comer bien y tener un peso saludable.

Pero "sabemos que muchos jóvenes no cumplen con las directrices sobre la actividad física", lamentó Crump. Las directrices del gobierno de EE. UU. indican que los niños de 6 a 17 años de edad deben hacer al menos una hora de ejercicio al día, principalmente en forma de actividades aeróbicas como correr, montar bicicleta y bailar.

Pero menos del 30 por ciento de los estudiantes de secundaria alcanzan esa meta, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Crump dijo que los nuevos hallazgos subrayan la importancia de cambiar esa tendencia. "El 'tiempo de pantalla' excesivo (frente a la televisión y la computadora) ha hecho que toda nuestra sociedad sea más sedentaria, incluso los niños", señaló Crump. "Probablemente eso explica gran parte de la epidemia actual de obesidad".

Los hallazgos actuales se basan en más de 1.5 millones de hombres suecos alistados en el ejército entre 1969 y 1997, y a quienes se siguió durante un promedio de 26 años. En ese periodo, al 6 por ciento les diagnosticaron hipertensión, y el riesgo se relacionó tanto con el peso como con la aptitud física a los 18 años, concluyeron los investigadores. Los hombres que tenían sobrepeso o eran obesos a los 18 años tenían más del doble de riesgo que sus compañeros de peso normal. Y aquellos cuyos niveles de aptitud física se hallaban en el tercio inferior tenían un riesgo un 50 por ciento más alto que los del tercio superior, encontró el estudio.

A los hombres jóvenes que eran gordos y tenían unos niveles bajos de aptitud física les fue incluso peor. Su riesgo de al final desarrollar hipertensión fue 3.5 veces más alto, frente a los hombres jóvenes de peso normal y buena aptitud física.

Crump dijo que en parte eso podría reflejar el estilo de vida. Los jóvenes con hábitos saludables con frecuencia continúan teniéndolos en la adultez.

Lavie se mostró de acuerdo, pero añadió que algunos efectos cardiovasculares podrían conformarse a principios de la vida. "Algunos cambios vasculares podrían comenzar por el IMC alto y/o los niveles bajos de aptitud física en un momento muy temprano de la vida, lo que podría aumentar el riesgo a largo plazo de enfermedad vascular", señaló.

Para Lavie, el denominador común es el ejercicio regular, que puede ayudar a mantener un peso saludable y mejorar la aptitud física. "Personalmente creo que una actividad física baja podría ser la mayor amenaza para la salud en el siglo XXI", advirtió.

Lavie enfatizó la importancia de que los padres lideren con el ejemplo. La actividad física debe ser parte de la rutina diaria de la familia, dijo.

El estudio fue financiado por el gobierno de EE. UU. y el de Suecia. Lavie ha trabajado de conferencista de la Coca-Cola Company sobre temas de ejercicio, aptitud física y obesidad.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Casey Crump, M.D., Ph.D., associate professor, medicine, Stanford University Medical Center, Stanford, Calif.; Carl "Chip" Lavie, M.D., medical director, cardiac rehabilitation and prevention, Ochsner Heart and Vascular Institute, Ochsner Medical Center, New Orleans; Jan. 19, 2016, JAMA Internal Medicine, online

Fuente: MedlinePlus

lunes, 8 de febrero de 2016

Control de la intensidad del ejercicio mediante la frecuencia cardíaca.

      La frecuencia cardiaca (FC) es el número de contracciones del corazón o pulsaciones por unidad de tiempo. Se expresa en pulsaciones por minuto (ppm).

 La frecuencia cardíaca (pulso) varía dependiendo el nivel de actividad física. Por eso puede hablarse de distintos tipos de frecuencia cardiaca. Estos tres tipos de frecuencia cardíaca son:
  • Frecuencia cardiaca basal o en reposo.
  • Frecuencia cardiaca máxima.
  • Frecuencia cardiaca de entrenamiento.

¿Qué es la frecuencia cardiaca en reposo? 
La frecuencia cardiaca  que poseemos en el momento de menos actividad física, descansado y normalmente por la mañana antes de levantarse de la cama. Es un parámetro que va descendiendo con la edad y el nivel de entrenamiento.

¿Qué es la frecuencia cardiaca máxima?
Es un límite teórico que corresponde al máximo de pulsaciones que se alcanza en una prueba de esfuerzo sin comprometer la salud. Esto varía con la edad y depende del sexo de la persona. 

La fórmula de la frecuencia cardíaca máxima (máximas pulsaciones a las que una persona puede llegar con la realización de ejercicios de muy alta intensidad) que se suele utilizar es esta:
FC máx.=  220 - la edad
Por ejemplo, si tengo 12 años mi frecuencia cardíaca máxima será de 208 pulsaciones por minuto. No obstante, es solo una aproximación y puede variar individualmente.

¿Qué es la frecuencia cardiaca de entrenamiento?
La frecuencia cardiaca de entrenamiento la podemos definir como el establecimiento de un ritmo en pulsaciones por minuto (ppm) que el individuo debe utilizar para lograr una mejora de su rendimiento.

Se suele usar un método que utiliza la llamada frecuencia cardiaca de reserva, esto es, la diferencia entre la frecuencia cardíaca máxima y la de reposo. También es conocida con el nombre de "formula de Karvonen".

Se ha determinado que el 60-80% de la frecuencia cardiaca de reserva se corresponde aproximadamente al 60-80% de la capacidad funcional de una persona (zona de entrenamiento de la resistencia aeróbica). Por ejemplo, en una persona de 45 años que tiene una FC máxima de 175 pulsaciones/min y una FC en reposo de 70 pulsaciones/min, el rango de FC de entrenamiento será de 133 a 154 pulsaciones / min: 

Intensidad al 60% = (FC máx. – FC rep.) x 0,6 + FC rep. 
                           = (175 – 70) x 0,6 + 70 = 133

Intensidad al 80% = (FC máx. – FC rep.) x 0,8 + FC rep. 
                           = (175 – 70) x 0,8 + 70 = 154

En el siguiente vídeo podéis aprender el procedimiento para controlar la frecuencia cardíaca: